Aunque muchas veces pasan desapercibidos, los hongos cumplen funciones vitales para los bosques. Actúan como recicladores naturales, descomponiendo materia orgánica y devolviendo nutrientes esenciales al suelo. Algunos forman micorrizas, asociaciones simbióticas con las raíces de los árboles, que les permiten intercambiar nutrientes y agua, fortaleciendo al bosque entero.
En los últimos años, el concepto de "funga" se ha integrado a la tríada clásica de "flora y fauna", reconociendo la importancia de este reino en la conservación de la biodiversidad. En la reserva ecológica Fundo cheñue, hemos comenzado un trabajo de monitoreo y educación ambiental para dar visibilidad a este patrimonio oculto. A través de caminatas interpretativas, talleres de identificación y cuidado responsable, buscamos inspirar respeto y admiración por los hongos nativos.
La Patagonia Verde, comprendida por ecosistemas templados lluviosos, es hogar de una increíble diversidad de especies fúngicas, muchas de las cuales son endémicas, es decir, no se encuentran en ningún otro lugar del planeta. Desde especies comestibles como la Morchella, hasta hongos luminiscentes o aquellos con propiedades medicinales en estudio, este territorio es un laboratorio natural aún poco explorado..
Durante una reciente jornada de monitoreo de funga nativa realizada en la Reserva Fundo Cheñue, fue hallado un ejemplar del hongo Entoloma Necopinatum (Hongo verde), una especie de gran importancia ecológica que se encuentra clasificada como Vulnerable (VU), según la lista roja de especies amenazadas de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
Este hongo, poco común y escasamente registrado en el sur de Chile, está estrechamente asociado a bosques nativos bien conservados, en particular a los ecosistemas de bosque templado lluvioso de la selva valdiviana, donde conviven especies clave como el alerce (Fitzroya cupressoides) y el ciprés de las Guaitecas (Pilgerodendron uviferum).
La presencia de Entoloma Necopinatum no solo representa un indicador de alta calidad ecológica del hábitat, sino que también refuerza la necesidad de proteger estos espacios que albergan una funga rica, diversa y poco estudiada.
La expansión urbana, la contaminación y la recolección indiscriminada amenazan la diversidad fúngica de la Patagonia. Muchos hongos son altamente sensibles a los cambios en su entorno, por lo que su presencia (o ausencia) es un indicador clave de la salud del ecosistema.
Entoloma Necopinatum (Hongo verde)
En la Patagonia Verde, el reino Funga está vivo y esperando ser descubierto. La próxima vez que camines por un sendero de la reserva Fundo Cheñue, detente un momento. Observa el suelo, los troncos caídos, los rincones húmedos. Tal vez encuentres un pequeño sombrero de colores brillantes, una estructura gelatinosa o un micelio blanco que se extiende como una red bajo tus pies. Cada uno de ellos es parte de un universo complejo, silencioso y esencial.
Reserva Fundo Cheñue te invita a seguir explorando y conservar los pequeños misterios del bosque, donde los hongos cumplen roles invisibles pero esenciales en la regeneración del suelo, las redes tróficas y las simbiosis con otras formas de vida. Cuidarlo es también cuidar el futuro de nuestros bosques. Te invitamos a sumarte a nuestras actividades educativas y a ser parte de una nueva mirada más profunda y conectada con la tierra.
Somos un modelo de conservación privado, educación ambiental y de turismo responsable. Conectamos personas con la naturaleza, protegiendo lo esencial para el futuro de todos.
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